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Empleados públicos honestos serán respetados

En estos días de celebración del Día Internacional de los Trabajadores, saludo a todos los trabajadores de Nicaragua; y hago una mención especial para los empleados del sector púbico.

En 2018 me encontré en las protestas a algunos empleados públicos; con sus caras tapadas me decían que no podía faltar a esas marchas, que tenía que hacerlo por los muertos y por los estudiantes. Recuerdo perfectamente esas palabras. En las breves conversaciones que mantuve con ellos, percibí su satisfacción por estar ahí; aún a riesgo de ser despedidos.

En Nicaragua miles de personas han dedicado sus vidas a la función pública. Docentes, personal sanitario, funcionarios, analistas, policías y militares. Miles de nicaragüenses que en medio de esta tragedia provocada por la intransigencia y el deseo de poder, han quedado en una posición muy compleja.

Es cierto que en las instituciones hay muchos fanáticos. Sin embargo, una buena parte de los funcionarios reconoce y reprocha los abusos. Muchos de ellos rechazan en silencio la existencia de fraudes electorales y de presos políticos, la prepotencia y la irracionalidad.

Muchos de estos funcionarios, anhelan, como nosotros, una Nicaragua en progreso y bienestar, en desarrollo y paz. Pero por temor a perderlo todo, no pueden decir ni hacer nada.

Hormiguitas anónimas que trabajan por Nicaragua

Muchos funcionarios públicos nicaragüenses han sido hormiguitas anónimas, maestros rurales que educan a las nuevas generaciones; médicos y enfermeras que salvan vidas; técnicos que diseñan presupuestos, planes operativos, proyectos de inversión, programas de mejoramiento de escuelas, estudios de factibilidad de carreteras; y miles más que desarrollan diversas funciones.

Gente humilde que ganando poco, trabaja para todos los nicaragüenses. Funcionarios muy distintos a los “grandotes”, a los que el partido nombra y les permite chupar el erario porque son serviles. A esos no me refiero, ni les ofrezco mi respeto, sino a los que han estado ahí desde hace muchos años, trabajando, haciendo lo que saben hacer, manejar un Estado a pesar de los abusos de los políticos.

De manera especial reconozco el arduo trabajo realizado —desde que inició la pandemia— por miles de trabajadores de la salud. Han puesto su vida en riesgo para salvar la de otros.  Han trabajado sin descanso; y en la jornada de vacunación contra la Covid-19, pese a que no han faltado los fanáticos, la mayoría ha realizado sus labores con profesionalismo, delicadeza y humanidad.

Cuando en Nicaragua se restablezca la institucionalidad y haya justicia, los responsables de los abusos ya demostrados, tendrán que responder por sus crímenes. Esto incluye a una buena cantidad de empleados públicos; pero por los crímenes de unos, no debemos responsabilizar a todos.

Se equipararán los salarios

Algunos se van, tendrán que dejar sus puestos. Especialmente aquellos que han recibido salarios de funcionarios públicos, pero el único trabajo que han realizado es espiar a sus compañeros. Los que han humillado a sus subordinados y les han exigido ir rotondear bajo la amenaza de acusarlos con los jefes, se van a ir. También se van los encargados de los Comités de Liderazgo Sandinistas (CLS) que abusan de sus puestos para partidizar al Estado.

Así como quitaremos los emblemas partidarios de las oficinas públicas, así sacaremos a esos comisarios políticos que nada tienen que hacer en los ministerios y otras instituciones públicas.

Pueden estar seguros que en mi gobierno, los funcionarios públicos que no hayan cometido ilícitos conservarán sus puestos y seguirán trabajando por Nicaragua.  Como servidor público que he sido, me aseguraré de respetar sus derechos.

Además, se equipararán los salarios de los empleados públicos nicaragüenses con el de los trabajadores públicos de otros países de Centroamérica. En esta equiparación se priorizará a los trabajadores de la salud. Así, finalmente se cumplirá lo establecido en la Ley 608, Ley de equiparación de salarios a nivel centroamericano, de los médicos y odontólogos que laboran para el sector público de Nicaragua. Esta ley fue aprobada el 13 de diciembre de 2006 y todavía no se ha cumplido lo que ordena.

Se restaurará la dignidad del funcionario público, eliminando para siempre la utilización del Estado para fines partidarios.

No tendrán que enaltecer a otro dictador

Los trabajadores del Estado no tendrán que volver a las rotondas a enaltecer la figura de ningún dictador, ni serán espiados por sus compañeros.  Tampoco serán removidos de sus cargos ni de las instituciones por no mostrar lealtad ciega al partido de gobierno ni por ser críticos de este.

Durante la pandemia ha quedado claro que al régimen le importa poco la vida de sus funcionarios. Pero la lucha que inició en abril de 2018 y que ahora pasa también por la defensa de la salud del pueblo, debe incluir además la salud, integridad y el futuro de todos estos hermanos nicaragüenses que han dedicado su vida a la función pública.

Desde ahora tiendo mi mano a los hermanos que han dedicado sus vidas a la función pública; y les digo que tengan la seguridad de que independientemente de cómo piensen, si son honestos, están preparados para el cargo que desempeñan y cumplen las funciones que les han asignado, tendrán un espacio en mi gobierno.

No tengan miedo, esta vez la historia será diferente, habrá justicia, pero no venganza; y por encima de todo se respetarán la dignidad y los derechos de las personas.

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2 respuestas a «Empleados públicos honestos serán respetados»

Me encanta,ver su propuesta, pero sigo con la inquietud de no ver la incorporación de los que nos han despedido sin causa alguna solo por no ser partidario o sea SAPO , EL reintegro debe ser inmediato y ser remunerado el tiempo de desempleo que tenemos , con muchas limitaciones y necesidades. Siendo trabajadores honestos y muy profesionales.

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